Ella era atractiva, sincera, atenta, y culta. Amaba los libros, las estrellas, y el amor. Él, todo hermosura, era amante de la cultura, la noche, la belleza y la sinceridad. Un día se cruzaron en la calle, se miraron, era evidente que estaban hechos el uno para el otro. Ella caminó resuelta hacia el paso de peatones. Él conducía decidido por una vía desierta.
El destino los quería unir...
Los dos se miraron fijamente
Pero no se pararon.